Mejora tus fotografías: regla de la mirada y regla del movimiento

Vivimos en un mundo lleno de estímulos y mensajes, miles de ellos provienen de las imágenes que cada día visionamos. Tanta sobreinformación ha hecho que vivamos en la inmediatez, recibimos tantas señales que si a media mañana nos parásemos a recordar cuál ha sido el primer mensaje que hemos recibimos en el día o cuál fue la primera imagen, vídeo, twitter, meme… que hemos compartido, posiblemente no lo recordaríamos. 

Cada día se toman miles fotografías y vemos cientos de ellas. Sin embargo, la mayoría pasan totalmente inadvertidas. Hay dos preguntas que todo fotógrafo debe hacerse: ¿por qué una imagen no llama la atención del observador? ¿cómo puedo mejorarla? La respuesta a ambas preguntas es la misma: el mensaje. Lo primero que falla en una fotografía es lo que pretendemos comunicar, o lo que es lo mismo, la claridad del mensaje con una buena composición.

La composición de una escena no es fácil porque no es una ciencia exacta. Componer bien nos reta a entender cómo procesamos las imágenes en nuestros cerebros y a cómo interpretamos la información de las mismas.

Durante muchos años los artistas han estudiado y desarrollado “reglas” para componer imágenes visualmente atractivas. Esto no es reciente, ni mucho menos, sino que tenemos que remontarnos siglos, cuando artistas como Giotto, Michelangelo, Leonardo da Vinci, etc. se dieron cuenta de una serie de patrones de cómo interpretamos visualmente una imagen. 

Hoy en día, esos patrones se han convertido en “reglas” de composición. Lo entrecomillo porque a mi modo de ver esas reglas no pueden ser tomadas como inquebrantables o como dogmas de fe, pero sí como recomendaciones a la hora de componer. Será el buen hacer del fotógrafo decidir cuando debe seguir esas “reglas” o cuando debe saltárselas para enfatizar el mensaje. 

Algunas de esas reglas son: la proporción áurea; la de los tercios; la de la mirada; la del movimiento; la del horizonte; la de las diagonales; etc. 

Lo interesante es saber cuándo aplicar uno, otra o, simplemente, ninguna. 

En fotografía deportiva tiene mucho sentido tener como referencia la regla de los tercios, la de la mirada y la del movimiento, principalmente, pero obviamente no son las únicas que podemos utilizar.

Uno de los errores más comunes que he visto en fotografía deportiva, y que todos hemos cometido alguna vez, está relacionado con la composición y, más concretamente, con la regla de la mirada o del movimiento. Veamos a continuación estas dos imágenes ¿qué sensación te despierta cada una? En la primera hay una composición incorrecta, mientras que la segunda sigue las pautas de las reglas de mirada y del movimiento. 

Ejemplo de fotografía con una composición incorrecta
Ejemplo de fotografía con una composición correcta

La regla de la mirada nos recomienda dejar un espacio libre en la dirección hacia donde se mira. Este tipo de composición atrae la curiosidad del observador, al mismo tiempo que aporta información sobre el entorno. Sin embargo, si no dejamos espacio libre, la sensación que transmite la imagen es de agobio y produce un rechazo en nuestro cerebro. 

La regla del movimiento es una variante lógica de la anterior y recomienda dejar espacio libre en sentido hacia donde se mueve el protagonista de la imagen. La explicación es similar a la regla de la mirada; somos curiosos por naturaleza y nos atrae más conocer el destino que el punto de partida. 

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